Áreas de práctica
Derecho penal y procesal penal
Defensa ante una imputación, desde la primera citación hasta el juicio. En Lima de manera presencial y a nivel nacional por videollamada.
Casi nadie llega al derecho penal por curiosidad. Se llega porque apareció un documento que no se esperaba: una citación de la fiscalía, la noticia de que hay una denuncia, una llamada de la comisaría. Lo primero que conviene saber es que ese papel, por sí solo, no decide nada sobre tu responsabilidad. Lo que decide es lo que se haga a partir de ahí.
Cuándo conviene llamar a un abogado
Antes de declarar. Esa es la respuesta corta, y vale para casi todos los casos:
- Te citaron a declarar ante la fiscalía o la policía, aunque sea «solo para aclarar algo» o «como testigo».
- Te enteraste de que hay una denuncia en tu contra, aunque todavía no te hayan notificado nada.
- Te detuvieron o detuvieron a un familiar, que es el caso donde las horas importan de verdad.
- Te pidieron entregar tu celular, firmar un acta o «colaborar» sin explicarte en calidad de qué.
- Ya hay un proceso en curso y no terminas de entender en qué etapa está ni qué se está discutiendo.
Ir a declarar sin saber qué se investiga, en qué condición se te cita y qué consecuencias tiene lo que digas es el error más caro y el más frecuente. Una declaración no se borra después.
Cómo funciona un proceso penal, en corto
Sin tecnicismos, para que sepas dónde estás parado cuando te llegue el siguiente documento:
- Diligencias preliminares. La fiscalía reúne los primeros elementos y toma declaraciones. Aquí es donde suele llegar la primera citación, y donde una defensa temprana puede evitar que el caso avance.
- Investigación preparatoria. Si la fiscalía decide seguir, formaliza la investigación. Se practican pericias, se piden documentos, se toman más declaraciones. La defensa también puede pedir diligencias: no es una etapa para mirar de lejos.
- Etapa intermedia. Se discute si hay mérito para ir a juicio y qué pruebas entran. Muchos casos se definen aquí, no en el juicio.
- Juicio oral. Se actúan las pruebas ante el juez y se sentencia.
La prisión preventiva
Es la medida que más miedo genera, y la que más se malinterpreta. La prisión preventiva no es una condena: es una medida cautelar que se pide mientras el proceso avanza, y solo procede si concurren determinados requisitos, entre ellos que existan elementos de convicción suficientes, que la pena probable supere cierto umbral y que exista peligro procesal —de fuga o de obstaculización—.
Que se pida no significa que se conceda. Es una audiencia que se litiga, y llegar a ella con la documentación ordenada —arraigo domiciliario, laboral y familiar, entre otras cosas— cambia el resultado con mucha más frecuencia de lo que se cree.
En qué te acompaño
- Defensa desde la primera citación, incluida la preparación de tu declaración.
- Acompañamiento en diligencias, pericias y actuaciones ante la fiscalía y la policía.
- Audiencias de prisión preventiva y de otras medidas cautelares.
- Defensa en etapa intermedia y en juicio oral.
- Segundas opiniones sobre un caso que ya lleva otro abogado.
La estrategia se construye sobre los hechos verificados, no sobre lo que se asume. Antes de proponerte un camino reviso el expediente y contrasto lo que hay.
Lo que no te voy a decir
Que el resultado está garantizado. Nadie que ejerza con seriedad puede prometerte eso, y desconfía de quien lo haga. Lo que sí puedo decirte, desde la primera conversación, es si tu caso tiene defensa, cuál le veo y qué va a exigir de tu parte.
Si prefieres empezar por lo concreto, en preguntas frecuentes están las dudas que aparecen primero: qué hacer con una citación, qué pasa después de una denuncia y cuánto cuesta todo esto.